"La Sociedad del Conocimiento"

    La sociedad del conocimiento es una innovación de las tecnologías de la información y las comunicaciones en la que el incremento en las transferencias de la información modifica en muchos sentidos la forma en que se desarrollan muchas actividades en la sociedad moderna. Fue utilizada por primera vez por el filósofo de la gestión empresarial Peter Drucker, cuyas ideas fueron decisivas en la creación de la corporación moderna, y quien previamente había acuñado el término "trabajador del conocimiento" y hoy es considerado el padre del management como disciplina.
    La sociedad del conocimiento tiene como objetico la importancia que adquiere la educación y el acceso a las redes informacionales. Estos dos factores se constituyen en el principal recurso para formar ciudadanos competentes en un mundo globalizado.
    Es posible evidenciar esta perspectiva de la sociedad del conocimiento en el aula atreves de la transformación de la información y los contenidos seleccionados y volcados en el aula para el apercibimiento de los alumnos bajo los diversos contextos personales que traen consigo, esto permite un acceso a la información de manera subjetiva personal y adaptable en los alumnos.

 

    Vamos a analizar el impacto de las TIC en la educación, a partir de una revisión de los estudios sobre la incorporación de estas tecnologías (ordenadores, dispositivos y redes digitales) a la educación y de sus efectos sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje. Lo que sucede es que la capacidad de transformación y mejora de la educación de las TIC debe entenderse más bien como un potencial que puede o no hacerse realidad, y hacerse en mayor o menor medida, en función del contexto en el que estas tecnologías son efectivamente utilizadas.
    Con el fin de argumentar y desarrollar este planteamiento, hemos organizado el capítulo en cuatro apartados:

  • En el primero se revisan algunas afirmaciones habituales relativas al impacto de las TIC sobre la educación formal y escolar.
  • En el segundo, tomando como referencia los resultados de algunos estudios recientes de seguimiento y evaluación de la incorporación y el uso de las TIC en la educación primaria y secundaria en diferentes países.
  • En el tercero, apoyándonos en la idea vygotskiana de las TIC como instrumentos psicológicos, se argumenta por qué este desfase no debe llevarnos a rebajar las expectativas puestas en la capacidad de estas tecnologías para transformar la enseñanza y mejorar el aprendizaje.
  • En el cuarto apartado se propone ampliar el foco de análisis situando el tema abordado en el marco de una reflexión más amplia sobre el alcance y la finalidad de la incorporación de estas tecnologías a la educación escolar y su presencia e impacto en el currículo.

EL IMPACTO DE LAS TIC EN LA EDUCACIÓN: DISCURSOS Y EXPECTATIVAS

    Tiene que ver con el papel de estas tecnologías en la llamada sociedad de la información (SI). Nos estamos refiriendo al argumento según el cual, en el nuevo escenario social, económico, político y cultural de la SI, el conocimiento se ha convertido en la mercancía más valiosa de todas, y la educación y la formación en las vías para producirla y adquirirla.
    En la SI la educación y la formación se convierten además en una prioridad estratégica para las políticas de desarrollo, con todo lo que ello comporta. Se convierte en el motor fundamental del desarrollo económico y social.
    La centralidad creciente de la educación y la formación en la SI ha estado acompañada de un protagonismo igualmente creciente de las TIC en los procesos educativos y formativos. Por una parte, estas tecnologías hacen posible, mediante la supresión de las barreras espaciales y temporales, que más personas puedan acceder a la formación y la educación. Por otra parte, gracias a las tecnologías multimedia e Internet, se dispone de nuevos recursos y posibilidades educativas.
    Centrándonos en el primero de estos aspectos, el de la transformación de los escenarios educativos tradicionales, la incorporación de las TIC a la educación formal y escolar no ha encontrado hasta ahora un apoyo empírico suficiente. Aunque las razones de este hecho son probablemente muchas y diversas, lo cierto es que resulta extremadamente difícil establecer relaciones causales fiables e interpretables entre la utilización de las TIC y la mejora del aprendizaje de los alumnos en contextos complejos, como son sin duda los de la educación formal y escolar.
    En síntesis, de acuerdo con este planteamiento no es en las TIC ni en sus características propias y específicas, sino en las actividades que llevan a cabo profesores y estudiantes gracias a las posibilidades de comunicación, intercambio, acceso y procesamiento de la información que les ofrecen las TIC, donde hay que buscar las claves para comprender y valorar su impacto sobre la enseñanza y el aprendizaje.

SOBRE LOS USOS DE LAS TIC EN LOS CENTROS EDUCATIVOS Y EN LAS AULAS

    Los estudios realizados hasta el momento sobre la incorporación de las TIC a la educación escolar y los usos que el profesorado y el alumnado hacen de estas tecnologías muestran con claridad que, en general, las expectativas y los discursos que acabamos de comentar están sensiblemente alejados de lo que ocurre en los centros educativos y en las aulas.
    La incorporación de las TIC a la educación está, pues, lejos de presentar un panorama tan homogéneo como se supone en ocasiones y sus efectos benéficos sobre la educación y la enseñanza distan de estar tan generalizados como se da a entender algunas veces.
    Las palabras de Benavides y Pedró, extraídas de su reciente trabajo sobre el estado de la cuestión en los países iberoamericanos (op. cit., p. 65),

            “Los niveles de uso de las TIC en el entorno escolar son extremadamente bajos, hasta el punto de que no pueden equipararse a los que los propios alumnos desarrollan fuera del entorno escolar, por lo menos en los países de la OCDE, y probablemente en un número creciente de Estados latinoamericanos. Las cifras disponibles arrojan un balance pobre y muy alejado de las expectativas iniciales. Es posible que tanto las ratios de alumnos por ordenador como las condiciones de los equipamientos, como la inevitable obsolescencia de una parte del parque instalado, sean razones de peso, pero probablemente no las únicas”

    Todo parece indicar, por lo tanto, que el desfase constatado entre expectativas y realidades no puede atribuirse únicamente a problemas de acceso. Incluso cuando se dispone de un equipamiento y una infraestructura que garantiza el acceso a las TIC, profesores y alumnos hacen a menudo un uso limitado y poco innovador de estas tecnologías.
    La mayoría de los estudios coinciden en destacar la importancia de factores como el nivel de dominio que los profesores tienen (o se atribuyen) de las TIC, la formación técnica y, sobre todo, pedagógica que han recibido al respecto y sus ideas y concepciones previas sobre la utilidad educativa de estas tecnologías. Así, los profesores con una visión más transmisora o tradicional de la enseñanza y del aprendizaje tienden a utilizar las TIC para reforzar sus estrategias de presentación y transmisión de los contenidos, mientras que los que tienen una visión más activa o “constructivista” tienden a utilizarlas para promover las actividades de exploración o indagación de los alumnos, el trabajo autónomo y el trabajo colaborativo.

EL POTENCIAL DE LAS TIC PARA LA ENSEÑANZA Y EL APRENDIZAJE

Las TIC como instrumentos psicológicos

    El argumento fundamental para seguir manteniendo un elevado nivel de expectativas en el potencial educativo de las TIC, pese a lo limitado de los efectos que han podido documentarse hasta el momento, es a nuestro entender su toma en consideración como herramientas para pensar, sentir y actuar solos y con otros, es decir, como instrumentos psicológicos en el sentido vygotskiano de la expresión (Kozulin, 2000).
    En realidad, la novedad de las “nuevas” TIC o TIC digitales no reside en su naturaleza de tecnologías “para” la información y la comunicación. La novedad, en definitiva, reside más bien en el hecho de que las TIC digitales permiten crear entornos que integran los sistemas semióticos conocidos y amplían hasta límites insospechados la capacidad humana para (re)presentar, procesar, transmitir y compartir grandes cantidades de información con cada vez menos limitaciones de espacio y de tiempo, de forma casi instantánea y con un coste económico cada vez menor (Coll y Martí, 2001).
    En resumen, la capacidad mediadora de las TIC como instrumentos psicológicos es una potencialidad que, como tal, se hace o no efectiva, y se hace efectiva en mayor o menor medida, en las prácticas educativas que tienen lugar en las aulas en función de los usos que los participantes hacen de ellas.

Herramientas tecnológicas y prácticas educativas: del diseño al uso

    En primer lugar, los usos que los participantes hagan efectivamente de las TIC dependerán en buena medida de la naturaleza y características del equipamiento y de los recursos tecnológicos puestos a su disposición. Varían enormemente en cuanto a esas posibilidades y limitaciones. Y esta variación, a su vez, establece restricciones distintas en cuanto a las actividades y tareas que, mediante el uso de dichas aplicaciones, van a poder desarrollar profesores y estudiantes.
    En segundo lugar, cuando nos aproximamos al estudio de un proceso formativo concreto que incorpora las TIC, su diseño tecnológico resulta prácticamente indisociable de su diseño pedagógico o instruccional. Lo que los usuarios suelen encontrar, de hecho, son propuestas que integran tanto los aspectos tecnológicos como los pedagógicos o instruccionales y que adoptan la forma de un diseño tecno-pedagógico o tecno-instruccional con los siguientes elementos: una propuesta de contenidos, objetivos y actividades de enseñanza y aprendizaje, así como orientaciones y sugerencias sobre la manera de llevarlas a cabo; una oferta de herramientas tecnológicas, y una serie de sugerencias y orientaciones sobre cómo utilizar estas herramientas en el desarrollo de las actividades de enseñanza y aprendizaje.
    En tercer lugar, pese a su importancia indudable como elemento condicionante de los usos de las TIC, el diseño tecnopedagógico es solo un referente para el desarrollo del proceso formativo, y como tal está inevitablemente sujeto a las interpretaciones que los participantes hacen de él. El análisis de las formas de organización de la actividad conjunta que adoptan los profesores y estudiantes, es decir, de lo que hacen y dicen unos y otros, de la interrelación entre sus actuaciones y de las reglas o normas implícitas o explícitas que las presiden, y de los usos efectivos que hacen de las TIC en el marco de esas formas de organización. Y es precisamente en esta recreación y redefinición donde la potencialidad de las herramientas tecnológicas como instrumentos psicológicos termina haciéndose o no efectiva.

Hacia una tipología de los usos de las TIC en la educación formal

    El interés de este planteamiento, sin embargo, corre parejo con su complejidad, entre otras razones porque la elaboración de una tipología con estas características obliga a disponer previamente de un modelo de las prácticas educativas escolares que indique con claridad sus dimensiones esenciales.
    Dos son las ideas fundamentales que están en la base de la propuesta. La primera es que, por sus características intrínsecas, las TIC pueden funcionar como herramientas psicológicas susceptibles de mediar los procesos inter e intra-psicológicos implicados en la enseñanza y el aprendizaje. La segunda, que las TIC cumplen esta función (cuando la cumplen) mediando las relaciones entre los tres elementos del triángulo interactivo (alumnos, profesor, contenidos) y contribuyendo a conformar el contexto de actividad en el que tienen lugar estas relaciones.

LA INCORPORACIÓN DE LAS TIC A LA EDUCACIÓN: RETOS Y DESAFÍOS

    La valoración del estado actual de la incorporación de las TIC a la educación formal y escolar y de su impacto sobre la enseñanza y el aprendizaje, así como las previsiones de futuro a este respecto, varía en función de la potencialidad educativa que se atribuye a estas tecnologías y también de los objetivos que se persiguen con su incorporación. Comenzando por el primero de estos aspectos, si las TIC se contemplan como herramientas de comunicación y de búsqueda, acceso, procesamiento y difusión de la información cuyo conocimiento y dominio es absolutamente necesario en la sociedad actual. Una segunda posibilidad es tratar de incorporar las TIC a la educación escolar con el fin de hacer más eficientes y productivos los procesos de enseñanza y aprendizaje, aprovechando los recursos y posibilidades que ofrecen estas tecnologías. Las TIC se muestran más bien, por lo general, como un elemento reforzador de las prácticas educativas existentes, lo que equivale a decir que solo refuerzan y promueven la innovación cuando se insertan en una dinámica de innovación y cambio educativo más amplio. Una tercera posibilidad, que se corresponde en buena medida con los argumentos presentados con cierto detalle en el apartado anterior, consiste en considerar las TIC como instrumentos mediadores de los procesos intra e inter-psicológicos implicados en la enseñanza y en el aprendizaje. Estas tres visiones de la potencialidad educativa de las TIC se corresponden grosso modo con otras tantas maneras de entender la incorporación de las TIC a la educación escolar y marcan un gradiente para la alfabetización digital. Esta se contempla habitualmente como el aprendizaje del uso funcional de las TIC, lo que lleva lógicamente a abordarla mediante la incorporación de los contenidos de aprendizaje al currículo escolar.
    Profundizando en este argumento, podríamos decir que la alfabetización digital comporta no solo el aprendizaje del uso funcional de estas tecnologías, sino también el conocimiento de las prácticas socioculturales asociadas al manejo de estas tecnologías en la sociedad de la información y la capacidad para participar en esas prácticas utilizando dichas tecnologías de manera adecuada. No tiene mucho sentido impulsar la incorporación de las TIC a la educación escolar con el argumento de su protagonismo y centralidad en la SI y, al mismo tiempo, seguir manteniendo un currículo y una organización del sistema educativo que responden más bien, en conjunto, a unas necesidades y unos modos de aprendizaje y de acceso al conocimiento que en buena medida no son los propios de la SI.


    En relación a la practica docente, podemos afirmar que en la actualidad aun podemos observar el desfasaje entre el uso de las TICs y la educación. La realidad es que en muchos lugares no se cuenta con equipamiento que permita el uso de herramientas y recursos digitales y si se cuenta con ellos, no se tiene personal lo suficientemente capacitado para su uso; sin mencionar la falta de Internet.
Parece irrisorio, pero es real que en pleno siglo XXI, año 2022, incluso luego de una pandemia en donde se tuvieron que modificar muchos paradigmas y rever el proceso de enseñanza-aprendizaje, la Brecha digital esta muy presente en muchos lugares todavía.
    El uso de las TICs es favorable y sumamente beneficioso, si es bien ocupado, pero juega en contra si las instituciones educativas, no se encuentran abastecidas con lo necesario para ello; esto incide negativamente en el proceso de enseñanza – aprendizaje, convirtiéndonos en analfabetos digitales, puesto que la sociedad cambiante y digital exige actualizaciones e innovación.  
    De igual manera, el docente se sigue reinventando, y busca la manera de motivar e incentivar a sus alumnos, si no encuentra lo necesario en las instituciones educativas, muchas veces son recursos y herramientas personales las que utiliza, tratando así de estar a la altura de las circunstancias.
Hablando particularmente de las practicas docentes en Formación Profesional (FP), podemos reflexionar, que hay determinados grupos donde es posible trabajar con TICs, y en otros donde lo más cercano a Tecnologías de la Información y Comunicación que manejamos son grupos de WhatsApp, y a veces hasta se produce rechazo por diferentes razones. En FP, hay un gran porcentaje de adultos mayores, que ofrecen resistencia al uso de las TICs.
    La particularidad de FP, (enseñanza de oficios) es una supuesta excusa para la incorporación de las TICs; es impensado incorporarlas en las prácticas habituales en el proceso de enseñanza, dado que es una enseñanza casi 100% practica. Si nos posicionamos en una clase de “Reparación de Electrodomésticos” es un tanto difícil incorporar las TICs dado que la labor, originalmente era netamente mecánica, al punto tal de llevar a los alumnos a identificar una falla mecánica y proceder a la sustitución del componente dañado. Estas prácticas se vieron abruptamente modificadas con la evolución de las nuevas tecnologías que se fueron incorporando en los electrodomésticos de última generación, con la incorporación de dispositivos electrónicos, con componentes de programación lógica y con accesorios digitales que permiten hoy el comando a distancia, algo totalmente inimaginable hasta hace poco tiempo atrás. El mercado en si nos fue llevando a actualizarnos casi de manera forzosa, si queremos enseñar, debemos aprender primero. 
    Y es por eso que dijimos anteriormente “supuesta” excusa, puesto que mas allá de las dificultades que pueda encontrar el docente, es consciente de que con las TICs puede crear, mostrar, llegar a escenarios diversos, siendo estos una herramienta beneficiosa para la práctica docente.


    Las TICs son complemento a los diferentes métodos de enseñanza, un valor agregado, además de eso y no menos importante, tenemos la ardua tarea de generar la intriga y el entusiasmo de que cada alumno no se quede con una sola explicación, sino que sepa ir seleccionando y comparando para que la información a la que tuvo acceso, tenga una buena fuente que la respalde, a sabiendas que con el desborde de información a la que sea accede y no siempre es genuina.
Actualmente el docente se encuentra socialmente presionado para que se actualice y haga uso de las Tic en el proceso de enseñanza, y ese contexto sería muy importante y beneficioso que las instituciones y el estado en sí, se haga presente, ya que muchas escuelas, en sus aulas, y hablando de formación profesional, en las aulas talleres, no se cuenta con lo necesario para cumplir con esas expectativas y demandas para con los docentes.
    Mas allá de toda la predisposición que como docentes podamos tener y la apertura al uso de los nuevos recursos tecnológicos, es insoslayable la carencia de la que disponemos tanto en materia de insumos tecnológicos, como también la falta de capacitación por parte de los educadores y cierto rechazo por parte de los alumnos.
    Si bien la justificación que encontramos en la incorporación de las TIC es la potencial contribución a la mejora del aprendizaje y de la calidad de la enseñanza. Estos fundamentos no son suficientes a la hora de lograr un apoyo contundente por parte de la comunidad educativa. Esto se debe en muchos casos a las dificultades de conectividad.
    Es necesario que un docente esté preparado y capacitado en el uso de las TiCs, es requisito indispensable que tenga un óptimo manejo del contenido de su área para poder adecuar y usarlas como herramientas en el proceso de enseñanza –aprendizaje, favoreciendo el desarrollo y la autonomía de los estudiantes.
    Hoy es prácticamente difícil pensar una educación donde no exista conexión alguna con estas tecnologías; las exigencias del mundo nos piden conocimiento y desarrollo de las mismas, sabemos que no todos tienen acceso, pero todos los organismos implicados deberían facilitar el acercamiento de todos los alumnos a fin de garantizar el desarrollo cognitivo y el consiguiente acceso a una educación de calidad y realmente inclusiva.



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